Cierta ocasión estaba platicando con unos amigos de la escuela, en esas "horas libres de gloria" cuando no llegaba el maestro. Lo que hacíamos primero es ir a la nevería a comprar nuestro desayuno y después buscar un lugar indicado para sentarnos a comer y platicar, nuestro lugar preferido era detrás de rectoría.
Recuerdo que estabamos jugando a decir nuestros nombres en inglés, algo que nos causaba mucha gracia ya que se escuchaba tontamente ridículo. Como el apellido de mi amiga era "Salas", le llamamos "living rooms" acompletandolo con su nombre; el de mi amigo era León Dzib, a lo cual le llamamos "lion". Pero el mío en especial no me sono tan ridículo, quizá porque antes había intentado buscar una firma personal, un seudónimo que pudiera usar en mi futura carrera como escritor. Fue así que mi apellido "Ayala" se convirtió en cuestión de segundos y de la habilidad vocal de mi amigo, en ThereShe, un juego de palabras muy interesante.
Si estás leyendo esta nota, es porque eres especial para mí, porque no todos me conocen con este seudónimo tan peculiar y especial para mí.